Ni somos, ni estamos
Un día somos y estamos y el otro ni somos ni estamos, y no, no estoy cantando “No es lo mismo” de Alejandro Sanz.
Últimamente he tenido muchas ideas sobre temas sobre los cuales escribir pero, por no tener el tiempo, las ideas se me esfuman y me quedo con las ganas nada más, esperando que vuelvan a mí cuando tenga chance de escribir…
Hoy me decidí a que no importando la hora (7:15 am) un sábado, iba a escribir…
Estoy a 10 días de cumplir 23 años, y hacía una reflexión sobre lo que ha sido mi vida en los últimos 12 meses, y a groso modo les digo, ha sido ESPECTACULAR, tengo una familia, un novio maravilloso, un trabajo que me agrada, terminé mi carrera y pudiera seguir porque Dios me ha regalado bendiciones increíbles…
Ayer fue un día difícil, me “enoje” con Dios le reclamé muchas cosas, porque no las entendía y sigo sin entender, me encerré en algo que al pensar más detalladamente no vale la pena, igual me sigue lastimando e igual no me parece pero, tome la decisión de dejarlo pasar, y la razón es porque si a mí eso me parece un problema ¡Qué tonta soy! Hablando con mi mejor amiga y mi compañero de trabajo reaccioné que hay personas que si tienen una “razón” por la cual enojarse y reclamar pero NO lo hacen, al contrario su rostro refleja alegría, gozo, paz sin importar que su vida este en un hilo, han dejado de depender de lo que creen de ellos (su vida) y se han vuelto dependientes del dueño de sus vidas (Dios)…
Es increíble que un joven de “veintitantos” años con múltiples tumores en su cuerpo me dé un lección de vida a mí, que no lo conozco, que lo habré visto un par de veces quizás, es increíble como el sin ni siquiera hablarme me haya callado la boca, ¿Cómo lo hizo? Sonriendo desde la cama de ese hospital a todo el que lo llega a ver, luchando día a día por su vida por dar fortaleza al que se quebranta al verlo así, en buen salvadoreño me dijo “bicha quitáte diay” abrí los ojos, tenés salud, tenés dinero, tenés AMOR, de que te preocupas…
Me preguntaba porque Dios otorga pruebas de ese tipo a personas tan jóvenes, que apenas están despuntando en su vida, que apenas están aprendiendo a volar solitos, y es que el Señor me recordó, que Él no nos prueba, Él solo NOS BENDICE a través de las situaciones que PARA NOSOTROS nos parecen difíciles pero, que Él en su infinito poder y misericordia pensó desde la eternidad…
Probablemente me siga quejando y enojando pero, ahora cuando lo haga me voy a recordar que hay personas que de verdad están sufriendo y aún así no reclaman, ni se lamentan, que demuestran que son más fuertes que yo, que lo tengo “todo.”
Aprovechando los invitó a que les recuerden a sus seres queridos que los quieren, un abrazo, un beso, una palmada en la espalda, para recordarles que ahí están que cuentan con ustedes, no esperemos a que se enfermen o peor a que ya no estén para hacerlo, hagámoslo en vida, hagámoslo en la salud, porque puede ser que mañana ya ni seamos ni estemos.








